Tomicus destruens

El género Tomicus está formado por siete especies de coleópteros de la subfamilia Scolytinae (Curculionidae) que provocan daños en especies de los géneros Pinus, Abies, Larix y Picea. Se distribuyen por gran parte de la región paleartica, habiéndose introducido en la década de 1990 en Norteamérica.

La especie, Tomicus destruens, considerada como especie primaria o agresiva, está ampliamente distribuida por las masas de pinar. T. destruens ataca a P. halepensis, P. pinaster, P. pinea y de forma excepcional a P. nigra.


MORFOLOGÍA Y BIOLOGÍA

T. destruens puede medir entre 3,5 y 4,5 mm de longitud, con la cabeza y tórax de color negro, los élitros de color castaño, igual que las patas. La oviposición tiene lugar en las galerías maternas, en unas incisiones que hace la hembra a los dos lados de la galería. Los huevos son blancos, de 0,5 mm de diámetro, aproximadamente.

El número de huevos que ponen las hembras puede variar entre 60 y más de 200. La larva es ápoda, encorvada, de color blanco, con la cabeza marrón. Cuando nacen apenas supera el mm de longitud, alcanzando en el 4º y último estadío larvario la longitud igual o ligeramente superior a la de los imagos.

La pupa tiene lugar al final de las galerías larvarias, dentro de la cámara de pupa, situadas en la corteza o entre la corteza y la madera. Estas pupas son blanquecinas y presentan los apéndices del imago ya visibles.

T. destruens tiene dos etapas en su vida claramente diferenciadas: una subcortical en árboles debilitados, donde tiene lugar la cópula, puesta y todo el desarrollo de la nueva generación, y otra, en las ramillas de las copas de los pinos vigorosos, donde los imagos se alimentan.

T. destruens comienza a volar desde mediados de septiembre hasta que la temperatura máxima es menor de 20 oC, algo que también puede ocurrir en periodos cortos de tiempo de diciembre a febrero en los que podrá volar. Entre octubre y diciembre realiza la puesta de la primera generación, que emergerá durante marzo.

Cuando las temperaturas máximas en febrero o marzo vuelven a superar los 20 oC comienza de nuevo el vuelo reproductivo, produciéndose la puesta de la segunda generación, que emergerá en mayo o a lo máximo principios de junio. Ambas generaciones son hermanas ya proceden de la misma generación parental.

La reproducción comienza tras localizar mediante el olfato (a larga distancia) y la vista (a corta distancia) el árbol hospedador. Una vez localizado, las hembras comienzan a horadar un orificio en la corteza de fustes y ramas gruesas. Tras ella entra el macho, y tras la cópula, queda detrás de la hembra evacuando el serrín, mientras esta excava la galería, vertical y unirrámea. La hembra coloca cada huevo individualmente, en unas pequeñas incisiones a cada lado de la galería, cementando posteriormente la oquedad para impedir el acceso a los depredadores de huevos.

A los pocos días nacen las larvas, que comienzan a perforar galerías perpendiculares a las maternas, rellenándolas de serrín y excrementos tras su paso para impedir la entrada de depredadores. La larva pasa por cuatro estadios transformándose después en pupa dentro de una pequeña cámara en la parte interior de la corteza del árbol, que puede marcar la madera. El preimago, despigmentado, permanece algún tiempo en esta cámara, para salir luego al exterior a través de uno orificio que horada en la corteza.

Tras ello vuela a las copas y se introducen en la médula de las ramillas terminales, para alimentarse y madurar sexualmente. Los imagos permanecen en las copas durante el verano, trasladándose de una ramilla a otra. Las puntas de las ramillas muchas veces se tronchan, cayendo al suelo. La generación parental también necesita pasar un tiempo alimentándose en las ramillas entre la puesta de otoño y la de primavera.


SÍNTOMAS Y DAÑOS

El género Tomicus produce dos clases de daño: galerías subcorticales en los troncos y ramas gruesas, y galerías en las ramillas de las copas. El ataque en las copas es irrelevante ya que los árboles a los que atacan tienen suficiente vigor para regenerar las pérdidas. En cambio, los ataques en el tronco siempre son mortales, ya que a través de las galerías maternas y, sobre todo las larvarias se introducen hongos que producen la degradación del floema del perímetro de la galería. Además, durante la alimentación de las larvas se produce una destrucción mecánica de los canales floemáticos.

Seleccionan árboles, o secciones del fuste, con corteza no demasiado delgada ni tampoco muy gruesa. No suelen atacar a los repoblados. Los árboles atacados son fácilmente reconocibles por los volcanes de resina amarilla que bordean los orificios de entrada. En ocasiones pueden encontrarse árboles con ataques rechazados, vivos, pero con volcanes de resina.

Prefieren reproducirse en árboles en estados iniciales de decaimiento, principalmente por estrés hídrico, competencia con otros árboles, dañados por fuego o mecánicamente. Se comporta como una especie primaria, capaz de matar árboles muy poco debilitados y no suele atacar a árboles previamente atacados por otros escolítidos (salvo casos muy raros en Pinus pinaster atacados por Ips sexdentatus).

En ausencia de daños episódicos, como incendios o sequías, los árboles con más riesgo de ataque son los situados en suelos pobres, poco profundos, de escasas precipitaciones y con exceso de pies por ha. También se han detectado ataques frecuentes en árboles muy viejos (>80 años), posiblemente ligado a la senescencia. Otro factor de riesgo son los trabajos forestales de clareo y entresaca, ya que en ciertas condiciones se han registrado ataques en los árboles intactos.

Especial atención hay que prestar a los episodios de sequía intensa y prolongada, ya que predisponen al ataque de Tomicus destruens no sólo a árboles individuales, sino a grandes masas de arbolado. Entre 1994 y 1996 fueron afectadas cerca de 40000 ha de pinar en la Región de Murcia, tras una prolongada sequía.

El abandono en el monte de leñas de los trabajos forestales es un perfecto material de reproducción y una vez que sus poblaciones adquieren altos niveles, pueden convertirse en verdadera amenaza para otros árboles y masas. En situaciones de plaga, al comienzo los árboles muertos aparecen sueltos, o en corros poco numerosos. Las poblaciones del insecto van aumentando rápidamente y los focos se van convirtiendo en manchas continuas, cada vez más extensas.

El diagnóstico visual se basa en la presencia de volcanes de resina amarillenta en los fustes y ramas gruesas. Habitualmente este síntoma se detecta tras el amarilleo súbito de la copa. Con el descortezado se confirma la presencia de la especie. Esta decoloración se produce en los estados avanzados de infestación, cuando los parentales y parte de la generación hija ya han abandonado el hospedador.

Esto contribuye a dificultar su control ya que los tratamientos de apeo y descortezado del árbol solo son parcialmente eficaces, al actuar solamente sobre parte de la población hija y prácticamente nada sobre la parental. En árboles muy debilitados o apeados no se forman los volcanes de resina, por lo que su diagnóstico se efectuará tan sólo por descortezado e identificación de galerías.


GRADOS DE AFECCIÓN

Se deben distinguir dos tipologías de daños, con modos de gestión diferentes.

DAÑOS EXTENSOS, en áreas forestales. Se han propuesto los siguientes grados de afección:

Grado 0: Rodal con algunos pies muertos, posibilidad de ataques rechazados.
Grado 1: Rodal con pies muertos dispersos.
Grado 2: Rodal con pies muertos y algunos pequeños corros dispersos.
Grado 3: Rodal con clara evidencia de grandes corros o muchos pequeños corros con tendencia a mortandad masiva.
Grado 4: Mortandad masiva.

DAÑOS LOCALIZADOS, en áreas de uso público parques y jardines.

Grado 0: Mortandad de algún pie y ataques rechazados en otros.
Grado 1: Mortandad de menos de la mitad de los pies.


DETECCIÓN Y SEGUIMIENTO

En masas forestales colocaremos 1 trampa CROSSTRAP® MINI cada 20 ha, separadas entre sí al menos 1000 m. En superficies menores a 20 ha se instalará al menos una trampa por rodal o masa forestal. Las trampas se instalarán en lugares con buena accesibilidad visual, como bordes de bosque, pistas forestales o cortafuegos. Se evitarán lugares especialmente ventosos, ya que se dificulta el vuelo de los insectos y podrían ocasionarse roturas en las trampas. Un trampeo de detección debería cubrir la variabilidad ambiental del monte objeto de seguimiento.

Las trampas deberán estar instaladas y operativas entre mediados de septiembre y mediados de abril, de forma general. Estos periodos podrían ser más cortos en años con principios de otoño y comienzos de primavera muy cálidos.

Para seguimiento se recomienda optar por las capturas en húmedo, ya que permitirá la identificación precisa de las capturas. Para ello podrán rellenarse los colectores con 10 ml de propilenglicol diluido al 10 ó 20 %, o en su caso, utilizar anticongelante de automóvil. Este líquido sirve tanto para matar las capturas como conservante, siempre que no se diluya demasiado con la lluvia, en cuyo caso debería ser reemplazado. Se recomienda, como mínimo, la recogida quincenal de las capturas.


SEGUIMIENTO EXHAUSTIVO

En masas forestales

Para intensificar el seguimiento debemos colocar las trampas a una distancia entre 100 y 500 metros unas de otras, siguiendo pistas forestales, cortafuegos o bordes de bosque.

La densidad de trampas podrá oscilar entre 0,3 y 3 trampas CROSSTRAP® MINI por ha. Podrán instalarse también en el interior de la masa forestal, siempre que esta no sea demasiado densa. Para seguimiento exhaustivo se recomienda la captura en seco, utilizando el colector con fondo de malla y tratado con deslizante. Este colector impide el escape de los escolítidos, ya que no pueden trepar por el deslizante, pero permite la entrada y salida del depredador Thanasimus formicarius, que devorará las capturas. De este modo se minimiza el impacto del trampeo sobre la fauna útil.


En parques, jardines y áreas residenciales

El manejo de Tomicus en parques, y jardines presenta unas peculiaridades que lo diferencian del manejo en medios forestales. El mayor riesgo de ataque en árboles ornamentales es el inducido por daños mecánicos. Muy frecuentes son los ataques por destrucción más o menos severa de raíces, producida por obras que implican excavación en el entorno de los árboles. Generalmente los árboles ornamentales son poco susceptibles al ataque de Tomicus, siempre que se mantengan las condiciones en que han crecido. A veces poner o quitar riego en zonas de jardin puede inducir el ataque de estos insectos.

El control de Tomicus en estas circunstancias debe ser muy eficaz, ya que se trata de reducir la mortandad de árboles a cero. Por lo tanto, deberá intensificarse el esfuerzo de trampeo al máximo, de modo que pueden usarse densidades de 3 trampas CROSSTRAP® MINI por ha, que deberán ser controladas semanalmente.


MATERIAL NECESARIO

Trampas CROSSTRAP® MINI y difusores de cairomonas ECONEX TOMICUS DESTRUENS 60 DÍAS (Código: VA250) que colgaremos en la trampa utilizando uno de los orificios laterales practicados a tal efecto en una de las láminas de la misma.

ECONEX TOMICUS DESTRUENS 60 DÍAS consta de dos difusores de atrayente cairomonal para la atracción de machos y hembras de Tomicus destruens + 2 colgadores tipo clip para colgar los difusores en la trampa.

Difusor A, conteniendo 25 ml de a-pineno con una pureza del 98%. La tasa de liberación es de 0,3 gr. día a 20 oC.

Difusor B, conteniendo 100 ml de etanol con una pureza del 96%. La tasa de liberación es de 2 gr. día a 20 oC.

Los difusores tienen forma de blister, con una duración en campo de 60 días, y están envasados individualmente en sobres de aluminio con etiqueta de especificaciones. Una vez extraídos de los envases, los difusores no necesitan ninguna operación de activación, ni deben abrirse, tan sólo colocarse adecuadamente en la trampa.

17,82 € (sin IVA)

La trampa CROSSTRAP® MINI es una trampa forestal de última generación. Esta trampa se ha desarrollado en un proyecto de I + D (Universidad de Murcia – ECONEX) con el objetivo de desarrollar trampas y atrayentes para insectos forestales.

La trampa consta de una tapa de polipropileno de 33 cm de diámetro con un colgador en el centro sujeto a esta con un muelle. Dos láminas de PVC reforzado ancladas en su parte superior a la tapa por medio de cuatro muelles, como elementos de suspensión dinámica, sirviendo de amortiguadores para la fuerza del viento ejercida sobre la trampa y evitar así su rotura en el campo; y sujetas mecánicamente en la parte inferior a un embudo de polipropileno de 30 cm de diámetro. En la parte inferior del embudo se encuentra el colector de capturas sujeto a este con tornillos.

Las láminas, el embudo y el colector están tratados con un producto deslizante que aumenta considerablemente las capturas, impidiendo además que escapen.

La trampa CROSSTRAP® MINI puede estar operativa hasta 7 años, debido a su constitución y componentes de alta resistencia. La trampa desplegada mide 33 cm de diámetro por 100 cm de altura. Una vez plegada ocupa 33 cm de diámetro por 40 cm de alto, facilitando así el transporte.

48,27 € (sin IVA) 48,27 € (sin IVA)

La trampa se puede utilizar con dos tipos de colector: COLECTOR HÚMEDO CROSSTRAP® para capturas en húmedo, y COLECTOR SECO CROSSTRAP® para uso en seco o capturas en vivo.

El COLECTOR HÚMEDO CROSSTRAP® (Código: TA156) tiene una capacidad aproximada de 2 litros y dispone de un drenaje en la parte superior que evita que se llene de agua de lluvia.  Mide 12,5 cm de diámetro por 19 cm de altura y está dotado con un recubrimiento deslizante que impide que escapen las capturas.

El COLECTOR SECO CROSSTRAP® (Código: TA157) tiene la misma capacidad y medidas que el COLECTOR HÚMEDO CROSSTRAP®, y está provisto con un fondo de malla de acero inoxidable que drena el 100% del agua de lluvia y facilita la ventilación del mismo.

5,61 € (sin IVA) 7,11 € (sin IVA)

FACTORES QUE INFLUYEN EN LA CANTIDAD DE TRAMPAS NECESARIAS

En medios forestales el número de trampas vendrá determinado por la superficie a cubrir y por la red de caminos, cortafuegos o bordes accesibles. Para seguimiento exhaustivo se recomienda unas densidades de trampas de entre 0,1 y 0,3 trampas CROSSTRAP® MINI por ha, separadas entre 100 y 500 m lineales, para lo que se recomienda el uso de GPS durante la instalación.

En parques, jardines, áreas recreativas, jardinería exterior doméstica o superficies forestales de reducido tamaño (<5 ha), las densidades de trampas pueden incrementarse mucho, llegando a 3 trampas CROSSTRAP® MINI por ha.

En estos lugares, la muerte de un solo árbol es suficientemente impactante como para intensificar el trampeo de modo que se tienda a capturar el mayor número de insectos posibles.


ALMACENAMIENTO DE LOS DIFUSORES

El producto no debe almacenarse durante mucho tiempo. Se debe mantener en su envase original y en refrigerador a 4 oC; o en el congelador a -18 oC, en cuyo caso se mantendrá vigente durante 90 y 150 días respectivamente.


EMBALAJE

Caja de cartón ondulado con 100 unidades (20 bolsas de 5 unidades).
Medidas de la caja: 0.40×0.60×0.35 m (ancho x largo x alto).
Peso de la caja: 23,5 kg.
Nº de cajas por palet: 20.
Medidas del palet: 0.80 x 1.20 x 1.90 m (ancho x largo x alto).
Peso del palet: 477 kg.

Difusor de repelente de Tomicus con 120 días de duración.

Difusor de alcohol bencílico, conteniendo 100 ml de producto. Este producto actúa como repelente de T. destruens, habiéndose demostrado una reducción de entre el 70 y 80 % de capturas en trampas cebadas con atrayentes de T. destruens y con estos difusores, comparadas con las mismas trampas sin este repelente.

Su uso recomendado es la protección de árboles individuales en situaciones de riesgo en parques, jardines o jardinería exterior doméstica, así como árboles singulares y monumentales.

6,24 € (sin IVA)

Para optimizar su eficacia se recomienda instalar una trampa CROSSTRAP® MINI cebada con el atrayente cairomonal ECONEX TOMICUS DESTRUENS 60 DÍAS, en las proximidades de los árboles a proteger, pero manteniendo una distancia mínima entre estos y la trampa de 20 m, a fin de asegurar que los insectos acudan a la trampa y no a los árboles a proteger.

Deberá instalarse un difusor cada 4 m lineales de tronco, hasta la aparición de corteza fina. Los difusores se instalarán clavándolos en nudos u otras zonas de madera muerta del árbol.


ALMACENAMIENTO DE LOS DIFUSORES

Los difusores deben conservarse en su envase original y en refrigerador a 4 oC; o en el congelador a -18 oC, en cuyo caso se mantendrán vigentes durante 2 y 4 años respectivamente.


EMBALAJE

Caja de cartón ondulado con 200 unidades (20 bolsas de 10 unidades).
Medidas de la caja: 0.40×0.60×0.35 m (ancho x largo x alto).
Peso de la caja: 17,5 kg.
Nº de cajas por palet: 20.
Medidas del palet: 0.80 x 1.20 x 1.90 m (ancho x largo x alto).
Peso del palet: 357 kg.


Información recomendada:

CATÁLOGO ECONEX DE PRODUCTOS Y SERVICIOS PARA PLAGAS FORESTALES

Catálogo en formato PDF con una extensión de 94 páginas. Una obra de consulta imprescindible para conocer el comportamiento biológico de las principales poblaciones de insectos forestales y las soluciones de ECONEX para dar respuesta eficaz a los problemas generados por éstas mediante el uso de trampas y atrayentes específicos.

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MANUAL SISTEMA CROSSTRAP® TOMICUS

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TRÍPTICO ECONEX TOMICUS DESTRUENS 60 DÍAS

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RECURSOS WEB ECONEX

Sección de la web corporativa de ECONEX que le permite acceder a información en línea de las soluciones ECONEX para el biocontrol de otras plagas agrícolas y forestales especialmente relevantes.

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